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Cuando la tecnología forma parte inconscientemente de nuestra vida


Imagen obtenida de la web «Hablemos de informática«

Una pequeña reflexión de esta experiencia en relación a esa anotación en el post-it que indicaba en mi artículo anterior.

La profesión de la abogacía va evolucionando y adaptándose como muchas otras a las nuevas tecnologías, pero muchos compañeros siguen teniendo problemas a la hora de recordar claves. Es muy curioso que se puedan prácticamente aprender los casi 2000 artículos y disposiciones del Código Civil, pero no una simple combinacion de letras y números.

Y creo que la dificultad para aprender de 6 a 8 caracteres viene para muchos por su miedo a la tecnología, pero es que también se da la anécdota de que cierta tecnología les produce pánico y otra sin embargo forman parte de sus vidas quizá sin ser conscientes de su carácter precisamente tecnológico.

Los ordenadores personales se comercializaron y utilizaron muchísimo antes que los smartphones. Sin embargo los primero siguen causando pánico a muchas personas y los segundos son utilizados con absoluta soltura por esas mismas personas.

Hace poco, una compañera me preguntaba que qué era eso de las cookies pues creía que era algo malo, pero curiosamente, mientras yo se lo explicaba, ella estaba insertando los datos de su tarjeta de crédito en una app de su smartphone sin ningún atisbo de duda.

Existen infinidad de programas informáticos que para su acceso se solicita contraseña. Aquí he visto dar puñetazos de indignación en la mesa pues no se entiende que la insercción de passwords es una cuestión básica de seguridad. Las apps de los smartphones no suelen ser muy proclives a solicitar contraseñas o mejor dicho, se suelen configurar para que se ingresen sólo una vez.

¿Cómo se traduce esto? Los PC’s son un fastidio, vamos a hacerlo todo con el smartphone y bajo mi punto de vista, esa perspectiva es absolutamente terrorífica.

Por regla general, yo utilizo una app o el navegador del smartphone en sitios y para cuestiones que previamente ya he venido realizando con un PC, ese que me pide contraseñas fastidiosas cada vez que accedo a ciertos sitios web.  Mi ordenador personal está ubicado en mi casa y el acceso a internet es a través de un cable ethernet conectado al router de mi ISP. En mi casa tengo montada un wifi con mi propia clave de seguridad, no con la que router tiene impresa en su base y a pesar de que es mi wifi y contiene claves de acceso que mi familia y yo sólo conocemos, procuro en la medida de lo posible, no hacer muchas transacciones con mi ordenador portátil y mucho menos con mi smartphone.

Un smartphone se puede hackear sin demasiado esfuerzo, máxime aquellos que tienen como sistema operativo Android, que es, ¡horror! el más utilizado. Si encima utilizamos una wifi abierta (aquella que no nos pide clave de ingreso) es como dar directamente a un desconocido las llaves de tu casa.

Actuemos pues por favor con lógica.

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