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¿Puede un abogado trabajar en un coworking?


Llevo desde Noviembre del pasado año 2015 trabajando desde el ByAdrenaline Coworking y muchas personas me preguntan qué tal estoy allí, si puedo trabajar tranquilamente y si puedo atender a los clientes de forma satisfactoria.

Por otro lado, desde que empecé a tener en este coworking mi estación base, he visto a los responsables del mismo recibir a personas interesadas en trabajar en el mismo y algunos de ellos eran compañeros de profesión. Estos últimos iban buscando un modelo de trabajo bajo mi punto de vista erróneo.

Mi trabajo profesional se adecúa a la dinámica de un coworking porque :

  1. Los temas que trato, muchos con algo de complejidad tanto jurídica como técnica, requieren de consultas y respuestas preferentemente por escrito. El correo electrónico es mi principal herramienta de comunicación y por la seguridad jurídica de mis clientes, siempre prefiero una primera toma de contacto por esta vía y utilizo el teléfono para aclaraciones, intercambio de impresiones, etc.
  2. Puedo atender llamadas desde mi puesto siempre y cuando : a. No exista mucho ruido a mi alrededor b. La conversación no requiera confidencialidad.
  3. Cuando exista ruido o la conversación sea sobre cuestiones confidenciales, siempre me puedo levantar y desplazarme a cualquier rincón del coworking.
  4. Existen también salas de visitas que al igual que puedo reservar para atender fisicamente a clientes, también lo puedo hacer mediante videoconfencia o simplemente llamada telefónica.
  5. Mis aspiraciones pasan por crear sinergias con los coworkers, si bien tiene una importante pega que describiré más abajo.

Un abogado “tradicional” no podría trabajar en un coworking por varios motivos:

  1. Si recibe asiduamente clientes. En un coworking existen más compañeros que necesitan las salas. Es muy probable que no pueda cuadrar la agenda con ellos para poder ocupar salas.
  2. Si recibe clientes que se presentan sin cita. Si ocupar salas con reserva previa puede resultar complicado, ya no hablemos de recibir a ese cliente que se presenta de repente para que le atiendas.
  3. Si son varios. En un coworking resulta complicado asignar puestos cercanos. Es probable que un socio esté ubicado en una zona y el otro en otra zona más alejada.
  4. Si atiende por teléfono asiduamente. Si el abogado atiende con frecuencia a sus clientes por teléfono, un coworking no es el lugar más adecuado. Para estar continuamente levantándose para hablar, es mejor buscarse otro lugar.
  5. Si está acostumbrado a planificar su trabajo. Las sinergias que indicaba más arriba tienen una importante pega: el coworker te va a pedir favores porque “como tú eres abogado”, eso ya nos ocurre en otros escenarios. Pero el problema vendrá cuando bien sea como favor o incluso como cliente, estás “a mano” del coworker siempre. Ese “¿Tienes un minuto?” se va a convertir en horas.

Un coworking debería ser para un abogado como un espacio de trabajo, como la parte de oficina del despacho y no como la parte de atención al cliente “clasica”. Un lugar para trabajar con tu portátil, contestando correos, redactando contratos o formulando demandas. Un coworking no es un centro de negocios. No tienes tu despacho-habitáculo con una puerta que se puede cerrar, al contrario, es un espacio abierto.

¿Conoces centros de negocios en Alcalá de Henares? Yo sólo conozco a dos y ambos están en el Polígono Industrial “La Garena”. ¿A alguien no se le ha ocurrido montar uno en el centro de la ciudad?

Ahí lo dejo.

 

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