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Lábrate un respeto empezando por respetarte


Concepción Arenal

“La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos”
―Concepción Arenal- Frases y Citas

Sin duda alguna si alguien quiere labrarse un respeto, debe empezar por respetarse a uno mismo y acto seguido logrará respetar a sus iguales.

Ya hice una pequeña aportación a lo que entiendo que debe ser uno de los pilares básicos de cualquier profesión, como es la abogacía: ofrecerse a trabajar gratis.

El siguiente peldaño hacia la dignificación de la profesión, pero aún en un nivel muy inferior, lo constituye sin duda alguna trabajar cobrando pero a un precio irrisorio.

Hace unos días, en una conversación con un amigo socio de una empresa de soluciones de sistemas de información, me confesaba que desconocía si su sociedad se había adecuado a la LOPD, de modo que comencé a indagar. El primer paso es la consulta el registro de ficheros de Titularidad Privada en la web de la Agencia Española de Protección de Datos, que no me devolvió información ninguna, de modo que solicité a una empleada de su empresa que me remitiera información sobre la inscripción de los ficheros a través del correspondiente Formulario NOTA. Me remitió finalmente el documento de medidas de seguridad y un certificado de la empresa que lo había elaborado, no estando en posesión de dicha empleada ni de formulario NOTA ni nada que se le pareciera.

El documento de seguridad no estaba mal si bien adolecía de ciertos detalles que te hacen cuanto menos levantar una ceja.  Si bien es cierto que contemplaba todos los ficheros titularidad de la empresa de mi amigo y establecía las medidas que debían implementarse, etc. y en definitiva, que parecía cumplir con con lo establecido, existían como digo ciertos detalles que mi sentido arácnido me alertó: un logo muy cutre con fuentes en WordArt, informe completamente en fuente Times New Roman 10 y llamar al cliente como “ORGANIZACIÓN” y cuando se citaba expresamente, se escribía incorrectamente la denominación social.

Por otro lado, y aquí viene lo verdaderamente importante, se trataba a la empresa de mi amigo como una empresa que se limitaba a recoger y tratar datos, pero no se hacía mencion expresa, como indicaré más adelante, de su importantísima condición de encargado del tratamiento de ficheros de terceros.

Cuando les pedí información sobre los honorarios de esta empresa, en definitiva, lo que les había cobrado por confeccionar este informe que, reitero, pelín cutre y con ciertos errores, parecía cumplir con lo mínimo, me remitió la siguiente información:

El coste de la LOPD:
– Análisis del tratamiento de los datos: ficheros en papel y automizados.
– Inscripción de los ficheros en la Agencia de Protección de Datos.
– Elaboración e Implantación del Documento de Seguridad.
– Cláusulas informativas.
– Mantenimiento durante un año

90€ + IVA

¿Perdón? ¿90 Euros por esas labores sólo? ¿Será precio mensual no? No, precio único.

90 Euros son unos honorarios que se pueden cobrar perfectamente por la redacción de un escrito administrativo un poco complejo, por un contrato tipo o por recibir a un cliente una hora y media en tu despacho, pero ¿por una labor que a algunos nos puede llevar meses, si se quiere hacer con profesionalidad?

En el mercado hay herramientas informáticas que por un precio similar uno puede hacerse su adaptación siempre y cuando trate datos con medidas de seguridad de nivel básico (es muy típico el software para comunidades de propietarios en este sentido, por ejemplo) pero este software está pensado para quien no tiene conocimientos pues se le guía paso a paso. Es como si la empresa que les había prestado este servicio a cambio de 90 Euros, hubiera adquirido este tipo de software y hubiera seguido la guía…

El problema es que la empresa de mi amigo, no es una empresa que recoja y trate datos de nivel de seguidad básico. Tampoco es una empresa que deba aplicar unas medidas de seguridad digamos “corrientes”, al trabajar por ejemplo con multitud de sistemas de información y proveedores con domicilios en países recientemente declarados como no seguros. Por otro lado es un empresa que accede y maneja datos de sus clientes y por tanto legalmente es encargado del tratamiento de sus ficheros.

Me imagino que la empresa “asesora” en LOPD se limitó a preguntar a mi amigo lo básico: qué ficheros tienes, para que usas los datos, etc. y se limitó a aprovechar un informe de otro cliente y sustituir los datos por los de la nueva empresa, sin demasiado cuidado, por cierto. Este trabajo efectivamente podría costar 90 Euros, pero ¿es realmente lo que necesita mi amigo para su empresa? ¿Esa adaptación, ese asesoramiento, se ajusta a su negocio al 100%?

El intrusismo es el pan nuestro de cada día no sólo en la profesión de asesoramiento y en la abogacía, en cualquier profesion, pero cuando las labores instrusoras versan sobre cuestiones cuya incorrecta ejecución puede acarrear nefastas consecuencias, creo que estamos hablando en otros términos, ¿no les parece?

¿Merece la pena meterse en un negocio rompiendo claramente el mercado con unas tarifas que no se ajustan en modo alguna a la media del mismo? Como he empezado indicando, si alguien quiere labrarse un respeto, debe empezar por respetarse a uno mismo y acto seguido logrará respetar a sus iguales.

 

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